Los pasos del cacique
Entrevista via Msn a un exintegrante de las AUC
En la madrugada del 17 de diciembre de 2003 los habitantes del barrio Villa Guadalupe, en la Comuna Nororiental de Medellín, fueron sorprendidos por el ruido de varios buses sonando sus cláxones a la vez. Podría pensarse en el regreso triunfal de los hinchas de algún equipo de fútbol. Pero, esta vez, se trataba de los 885 integrantes del grupo paramilitar Bloque Cacique Nutibara (BCN), desmovilizados el 25 de noviembre de ese mismo año.
Tres semanas atrás, en el acto público los desmovilizados entregaron sus uniformes y 510 armas de fuego de largo y corto alcance y se acogieron al programa “Regreso a la Legalidad”. Así, luego de la ceremonia fueron trasladados al municipio de la Ceja (Oriente Cercano) donde estuvieron en un proceso de reeducación para la convivencia, hasta ese 17 de diciembre.

Entre estos excombatientes se encuentra Humberto Vallejo, alias “El Chompiras”. Se trata de un hombre de 38 años de complexión gruesa, reconocido en el barrio por sus autos lujosos y por ser él, y su grupo de amigos, las personas indicadas para resolver los problemas vecinales. Esta es una entrevista sostenida con alias “El Chompiras” a cuatro años de su desmovilización.
¿Cuál es su historia en el BCN?
R/ Yo ingresé al Cacique Nutibara es el año 2002 cuando apenas se estaba formando; aunque ya había estado con el Bloque Metro desde 1998. Me tocó esa lucha entre los dos Bloques y apoyar contra las FARC, hasta que me desmovilicé en el 2003.
¿Qué lo motivó a pertenecer a las AUC?
R/ yo siempre he tenido la ideología de defender al más débil y a la gente que yo quiero. Entonces, yo veía que la guerrilla se metía a los barrios a asesinar, a cobrar vacunas, a secuestrar... En mi familia por ejemplo mataron a dos primos y un tío en Caucasia y eso me llevó a tomar las armas y a defender lo mío. Si el gobierno no hacía nada, había que hacer algo contra la guerrilla.
Pero, según la Organización de las Naciones Unidas el Paramilitarismo entre 1994 y 2004 generó 200mil personas desplazadas, ocho mil 384 ejecuciones en masacres y tres mil 294 desaparecidos ¿qué opina usted de ésto?
R/ La mayoría de los desmovilizados de Medellín no cumplíamos funciones militares, muchos eran promotores de desarrollo social en los barrios y por eso, yo que era uno de esos, no sé nada de la guerra en sí. Pero eso era una guerra y no podíamos responder amablemente cuando la guerrilla nos hacía bajas y se metía con la gente.
En concreto ¿qué labores sociales promovían?
R/ Hacíamos campañas de seguridad, integraciones entre la gente, talleres, aeróbicos, conciertos, solucionábamos los problemas de vecinos, que un arriendo, que una humedad, que chismes, varias cosas con las que interactuamos y servimos a la comunidad.
¿Qué razones personales le llevaron a desmovilizarse?
R/ La orden ya venía desde arriba, Don Berna ya había estado en Ralito y a nosotros nos alegró mucho esa decisión por que ya estábamos cansados de tanta guerra , la mayoría queríamos volver con la familia, eso principalmente.
En el periódico El Colombiano del 26 de noviembre de 2003, un día después de la ceremonia de desmovilización, se entrevistó a un funcionario de seguridad que decía que “entre las armas entregadas hay muchas cosas viejas que ya no sirven” y “no creo que eso fuera todo lo que tenían”. ¿Es eso cierto?
R/ Como te digo no todos estábamos con el fusil al hombro, y yo estoy seguro de que eso es falso, porque la organización ya estaba comprometida con el cese de armas.
Durante este proceso Amnistía Internacional hizo algunas denuncias de personas que no tenían vínculos paramilitares, pero que querían acogerse a las garantías que se le otorgaba como presuntos combatientes ¿qué sabe usted de eso?
R/ No. La cosa fue que había varia gente de delincuencia común, drogadictos, o simplemente exintegrantes del Bloque Metro que trabajaban en la organización y que después tuvimos problemas para recibir el indulto. El chisme que se inventó fue que había gente yendo a los barrios a preguntar quién quería desmovilizarse, así no fuera de BCN, pero eso es falso y yo soy testigo.
¿Cómo ha sido el proceso de reincersión?
R/ Yo estuve en las capacitaciones de La Ceja, gracias a esto terminé los dos años que me faltaban de bachillerato y estuve un tiempo trabajando con el municipio, y ahora me dieron un espacio en la Corporación Democracia.
¿Cuál es la función de la Corporación Democracia?
R/ Acompañamiento a la gente, foros, talleres, formación política en las Juntas de Acción Comunal, todo desde la democracia y la transparencia.
Según cifras de la Inspección Permanente de Derechos Humanos el 81 por ciento de la gente no cree tener dificultades para aceptar a los desmovilizados. ¿Cree usted que la respuesta de los excombatientes ha sido coherente con eso?
R/ Sí, por que la gente ha visto nuestro trabajo y ven que uno está trabajando por la comunidad, entonces ya no lo vinculan a uno con las armas ni con la violencia.
La gente acude a usted cuando tiene algún problema, ¿es eso correcto?
R/ Sí.
¿Y por qué lo hacen?
R/ Es por eso. Por que la gente confía en uno y saben que uno es promotor de convivencia en el barrio y que uno mediante la palabra puede ayudar a otros de forma responsable.
¿ Y no cree usted que esas funciones corresponden más a la Fuerza Pública?
R/ Pues hombre, aquí no hay nada oculto. Si la gente sabe que no son problemas muy grandes como para ir a la estación de policía y lo único que necesiten es un tercero que medie , pues vienen a mí, me lo comentan, o a los muchachos y sin tanto alboroto, muy respetuosamente se trata de conciliar . Si eso fuera ilegal ya nos hubieran metido en la cárcel.
Finalmente, ¿estaría usted dispuesto a volver a las armas?
R/ No, yo ya no pienso en eso. Las armas no son el camino y ahora tenemos un gobierno que está haciendo lo suyo como se debe y esa es la principal garantía para no regresar a las AUC. Aunque La Constitución dice que los ciudadanos estamos obligados – no recuerdo qué articulo- a defender La Patria cuando sea necesario.
Enero 12 de 2008